Junta de Catequesis y Pastoral Bíblica
Arquidiócesis de Córdoba - Argentina


Entrada
Presentación

 

 

 

 

Entrevista a Félix Eduardo Cisterna

 

El grupo que anima el Área de Biblia y Catequesis ha formulado a fines de 1999, su “sueño”, ha definido su Misión, y ha identificado un conjunto de Valores que los ilumina. Esto quedó plasmado en un documento que llamamos “Visión, Misión y Valores Compartidos”.

Estamos realizando una serie de entrevistas a distintos Biblistas y Teólogos para que opinando sobre nuestra propuesta nos enriquezcan y nos abran cada vez más a horizontes mayores.

El primero es el P. Félix Eduardo Cisterna (Claretiano), un experto en Biblia y en Lectura Popular de la Biblia. Fundador y Profesor del Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de los Padres Claretianos. Actualmente es el Director de la Colección “Palabra Misión”, en la que están editando un comentario a toda la Biblia, con el Método de la Lectura Orante. También está dirigiendo un comentario al Nuevo Testamento de la Editorial Claretiana.

Parresía: -¿Qué alcance tiene la expresión “El Pueblo es un nuevo intérprete”, para nosotros que venimos de un pueblo de caudillos, conductores, líderes, genios, pensadores?

Cisterna: -La Biblia surge de la fe del pueblo, y se mantiene en el ámbito de la fe de ese pueblo; es la comunidad creyente la que va encontrando el sentido, evidentemente que esa comunidad no es anárquica sino que hay quiénes tienen roles, puede ser el ministerio del estudioso (exegeta) y existe el ministerio del Magisterio, que une las interpretaciones para que en ese pueblo los grupos que leen la Biblia no se desconecten de los otros grupos y para que continúe la interpretación homogénea. Pero es el pueblo creyente el que va y encuentra su sentido de vida en la Escritura y así es el intérprete de la Biblia. 

Parresía: -El documento sobre la Interpretación de la Biblia en la Iglesia, destaca a los pobres como intérpretes...

Cisterna: -Es importante en la lectura de un texto que confluye en la vida, y que no se queda en teoría; reconocer que hay alguna sintonía, en tanto que el lector o el grupo de lectores vivan en cierto modo las mismas tensiones que vivió el grupo de escritores del texto. Es comulgar en el proyecto del texto. En la medida en que esta sintonía se da y cuanto más semejante a la vida de Jesús de Nazaret, el Cristo, pobre y perseguido, ese pueblo está en mejores condiciones de aportar nuevos sentidos que a lo mejor al escritor le pasan desapercibidos. 

Parresía: -¿Qué es la Lectura popular de la Biblia? Además de la sintonía existencial, hace falta un bagaje intelectual...

Cisterna: -En primer lugar, toda obra literaria, no está dirigida al crítico sino al lector, por tanto evidentemente, es el grupo de lectores lo que interesa. Lo mismo sucede con la Biblia, si es Palabra de Dios, ciertamente busca el mayor número de lectores y de sentidos.

Sin embargo, precisamente por ese salto cultural, es necesario hacer informaciones del hecho histórico, de tal forma que afirmaciones del pasado o que tienen sentido en el contexto pasado no se desvirtúen en un contexto presente. Ya en la misma Biblia frente a cada situación nueva hay una nueva visión de los acontecimientos. Por ejemplo, a la afirmación bastante fuerte, y tan subrayada por Marcos: “El Reino ha llegado”, y la advertencia de las expectativas espectaculares del Reino y de una parusía inminente que paraliza las fuerzas de la actividad del hombre, Lucas las va mochando poco a poco, y por tanto cuando dice: “El reino ha llegado” es una afirmación libre de connotaciones apocalípticas y en el marco de una historia abierta hacia el futuro. 

Parresía: -Que temas bíblicos o perspectivas son hoy relevantes...

Cisterna: -Yo creo que una de las primeras, es la perspectiva de la mujer, otra es el tema ecológico otro la deshumanización y la violencia en las relaciones producida por un modelo económico que margina a gran parte de la población mundial. 

Parresía: -¿Qué experiencias de inculturación puede señalar?

Cisterna: -En general, porque ninguna lectura es literal, ni está hecha en las mismas situaciones, la perspectiva de nuestros países del tercer mundo no puede ser igual a la perspectiva de los países del primer mundo. Entonces se dan distintas situaciones; un caso concreto de este punto de partida es el gran debacle económico, que no puede ser ajeno al lector.

Yo creo que en ese sentido, se ha hecho un camino, adaptando ciertos métodos y afinando ciertas perspectivas en toda América Latina. El trabajo oculto sobretodo de las comunidades, a veces muy sencillo, ha ido dando sus frutos y tenemos experiencias de lecturas de gran nivel como el CEBI del Brasil, el RIBLA, tenemos biblistas a lo largo del continente, Pablo Richard, chileno que está en Centroamérica, Trigo y otros que están ofreciendo una forma de lectura que no es igual en todos los casos, porque las situaciones de cada país son distintas, pero que en el fondo se podría decir que tienen una tonalidad latinoamericana.  

Parresía: -El documento de la Iglesia (P.C.B., 1993), celebra el crecimiento de las mujeres exégetas...

Cisterna: -Hay ciertas mujeres que están haciendo el mismo proceso; unas con más o menos acierto, pero hay un grupo destacado desde Elsa Tamez hasta ciertas biblistas brasileñas, que han aportado una visión que yo creo que estaba un poco olvidada del género femenino en la lectura del texto, sabemos que cada situación lleva al enriquecimiento. 

Parresía: -Antes de la caída del Muro de Berlín el pobre y la liberación eran una gran clave de lectura, después de la caída del Muro, ¿el pobre sigue siendo una clave de la interpretación de la Biblia?

Cisterna: -Se avanzó ante ciertas ingenuidades, de cercanía de eliminación de la pobreza en el mundo que evidentemente no se dan ahora. En esta nueva situación, el crecimiento del número de los pobres, el problema de la pobreza en el mundo tiene que ser el centro para la interpretación bíblica. Pero la centralidad del pobre proviene sobretodo de la práctica de Jesús, desde las Bienaventuranzas hasta el discurso del Juicio Final, como aparece en Mateo. 

Parresía: -¿Cuál es la importancia del método histórico crítico en estos tiempos en los que renace el Fundamentalismo?

Cisterna: -En primer lugar las críticas al método histórico crítico no vienen solo desde el Fundamentalismo sino también de cierta comprensión del texto de tipo Estructuralista. Sin embargo, si nosotros no olvidamos el   proceso doloroso de la aceptación y la recepción del método histórico crítico en la iglesia; si nosotros ahora podemos ser hombres de la razón y conservar un cierto respeto a los autores de la Biblia, es necesario usar el método histórico crítico.

Sin este método llegaríamos a absurdos como llegan ciertas sectas: que la vida del hombre en la tierra es de 5000 años; una creación en 7 días..., cuando sabemos que son millones de años. Absurdos que incluso nos llevan a distorsionar el mismo planteo que hace el autor sagrado, por ejemplo cuando en el libro de Judith se dan una serie de indicaciones que no son exactas precisamente para colocar al lector en la pista de que no es un relato de historia sino que se trata de un relato edificante, construido a partir de la imaginación en dónde la realidad habrá que buscarla en otra perspectiva. Es lo mismo que nadie cuando comienza el cuento de un niño “Había una Vez...” comienza a preguntar ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿en qué momento?... La Palabra de Dios tiene todos esos elementos, que hay que tener en cuenta.

Parresía: -Se suele decir que la Dei Verbum es clave hermenéutica del Concilio Vaticano II, y sabemos que la noción de Revelación, fue renovada en ese Concilio. Este nuevo concepto de Revelación ¿En que medida aportó a un nuevo modo de leer la Biblia?

Cisterna: - Yo creo que fundamentalmente está en el nuevo concepto de verdad que aporta el Concilio frente, al concepto que traía el primer esquema del documento, que fue rechazado. Es decir, el concepto de verdad en ese momento, era la proporción que tenemos nosotros de probar cosas, de una preocupación apologética que creía que la Biblia no tenía errores, y con eso nos quedamos tranquilos.

El concepto de verdad que tiene la Dei Verbum es mucho más amplio, es una verdad que da la salvación, una verdad que apunta a la transformación de la vida personal del lector y del entorno en que él se mueve, y entonces es verdad para nuestra salvación. Esto va a significar que más que preocuparnos de que en la Biblia no haya errores, nos preocupemos de descubrir qué tiene como aporte la Biblia para la propia vida, para la vida cristiana, como construir a partir de lo que la Biblia dice, un futuro mucho más fraterno y justo para todos los hombres.

Parresía: -¿En que incide el asumir la dimensión ecuménica de la Iglesia a la hora de la interpretación bíblica?

Cisterna: - Yo creo que es muy interesante cuando se puede hacer una lectura con todas las iglesias, no digo con ciertas sectas agresivas, pero sí las iglesias en dónde se trata de encontrar un consenso adónde dejamos un poco de mirarnos hacia adentro y vemos cual es la tarea que incumbe a los cristianos en estos grandes desafíos del mundo. Por eso, en cierto modo, la pobreza se convierte en lo más ecuménico que hay, visto que el número de los pobres va creciendo.

El trabajo en la interpretación, en la misma lectura, en el intercambio de la iglesias se ha revelado siempre muy útil dónde se ha podido hacer interconfesionalmente. Esto yo creo que ha sido muy fuerte especialmente en ciertos sectores del Sur de Brasil; en el Norte no porque allí predomina el elemento católico, y el elemento protestante es algo antipatriótico. Pero, en todos lados, aunque evidentemente la gran presencia latinoamericana es de la Iglesia Católica, yo creo que el trabajo conjunto con las otras confesiones cristianas puede aportar riqueza a la interpretación.

Parresía: -La Dei Verbum (nº 10), afirma que el Magisterio de la Iglesia está bajo la Palabra de Dios. En orden a pensar los roles en la Iglesia, dicha afirmación, ¿en qué nos podría ayudar?

Cisterna: -Yo creo que todos estos roles muchas veces ejercidos autoritariamente no deben ser ejercidos de esta forma nunca más. Porque la misma autoridad tiene que conformar su vida en la obediencia a Jesús y al legado de Jesús a lo largo del tiempo.

En segundo lugar, esto nos tiene que llevar a una redimensión del ministerio eclesial, en cuanto ministerio de servicio a los creyentes, a los que leen la Escritura, un ministerio que no coarta sino que alienta, y si es necesario en algunos casos, corrige, pero con el único fin de mantener la unidad de interpretación, la homogeneidad de interpretación de tal manera que las interpretaciones no se desconecten, que cada grupo no se haga una secta y que se asegure la transmisión para las edades futuras de la misma verdad que recibimos desde el pasado.

Parresía: - Si tuvieras que elegir de nuevo, porqué elegirías ser profesor de Biblia, divulgador de la Biblia. Que has encontrado en este camino...

Cisterna: - Yo creo que lo fundamental es aprender el dinamismo que la Palabra produce en las comunidades. Esto que alimenta la vida del creyente, quizás con más elementos técnicos, el docente corre el riesgo de acomodar la Palabra y de no hacerla concreta, tergiversarla para no sacar las consecuencias de la Palabra. Por eso la vida de fe se alimenta en las comunidades, comunidades que a veces están en situaciones muy difíciles, de las cuales podemos aprender a crecer también en la propia fe.

 

Participa !!!        Participa !!!

Entrada ] Presentación ] Entrada ]

Visitas a la página desde Marzo del 2001

Enviar correo electrónico a raul@sintapujos.org con preguntas o comentarios sobre este sitio Web.
Copyright © 2001 Escuela de Estudios Bíblicos Parresia
Última modificación: 12 de November de 2007