Junta de Catequesis y Pastoral Bíblica
Arquidiócesis de Córdoba - Argentina


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¿Dios NOS CREÓ DOS VECES?

 

Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó. Y los bendijo Dios con estas palabras: «Sed fecundos y multiplicaos. . . » (Gn.1,27-28).

Entonces Yahvé Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente (Gn.2, 7).

Dios decide ponerse a trabajar: «Hágase la luz», dice, para empezar por algo; y entonces fue creada la luz: a las 9 del 26 de octubre del 4004 a.C. Por lo menos según el teólogo inglés John Lightfood, quien, partiendo de los estudios de un obispo anglicano del siglo XVII y de la Biblia, estableció el año, día y hora para el principio del mundo. Y, por consiguiente, la edad de nuestro planeta es de 6.006 años, calculándolos a 2002 d.C.

 

 

LA BIBLIA

Pero la verdadera sorpresa es que, la Biblia contiene dos narraciones de la creación,  con demasiadas y crasas divergencias. Pero ¿por qué este duplicado? Según los exegetas no se trata del trabajo de uno sino de dos autores.

El segundo relato de la creación (Gn.2), se escribió como una parábola oriental, que seguramente tomó de las culturas de asirios, babilonios y egipcios, que también eran civilizaciones ricas en narraciones populares, aunque en absoluto científicas, sobre el principio del mundo.

El primer relato (Gn.1) se escribe cuando llega la tragedia: en el 587 a.C. el ejército babilónico entra en Jerusalén y deporta a los judíos como esclavos. ¿Y qué pasa? Que los israelitas, al llegar a Babilonia, descubren que no son la civilización más evolucionada: se encuentran frente a palacios espléndidos, construcciones imponentes, torres, acueductos, fortificaciones y magníficos templos dedicados al dios Marduk. ¿Cómo es posible que ellos, pueblo elegido de Dios, no posean el mismo poder y la misma riqueza? La desilusión es enorme. En especial porque en el antiguo Oriente Próximo se creía que la fuerza de un pueblo era directa mente proporcional a la grandeza y el poder del dios venerado: así pues, ¿el dios Marduk es superior a Yahvé, Dios de los israelitas?

Los sacerdotes comprenden que los israelitas necesitan recuperar la confianza en el propio Dios: resulta útil un nuevo relato de la creación del que Yahvé salga más robusto, más fuerte: un Dios a quien baste la propia palabra omnipotente para crear.

 

 

LA CIENCIA

Quien, más tarde, reunió en un libro la historia de Israel, consideró válidas ambas versiones. No borró una de las dos creaciones, porque no es importante CÓMO creó Dios al hombre, sino POR QUÉ lo creó: y ésta es la gran diferencia entre la Biblia y la ciencia, que podrá de mostrar cómo nació el hombre, descubrir si el Homo Sapiens se remonta a treinta mil o trescientos mil años, pero nunca llegará a explicar la razón de su existencia. Sólo la fe puede decirnos que toda criatura viene total mente de Dios, y eso es lo que cuenta: «La palabra de Dios todo lo crea, la bendición de Dios todo lo fecunda» (Gn.1,22-28).

Por eso, la historia bíblica de la creación del mundo «no tiene nada que ver con la ciencia geológica o astronómica. No está contra la ciencia, sino contra el ateísmo y el politeísmo, contra la exclusión de la Providencia divina de la historia del universo» (E. Galbiati y A. Piazza, Paginas difíciles de la Biblia. Antiguo Testamento; 1958).

 

Facundo Ruiz

 

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Última modificación: 12 de November de 2007