Junta de Catequesis y Pastoral Bíblica
Arquidiócesis de Córdoba - Argentina


 

 

 

 

¿LOS DISCÍPULOS DE JESÚS ERAN “GUARDAESPALDAS “?

Santiago y Juan le pedieron un asiento  en el trono, saciando así el deseo  de dominio (10, 37). En contra de eso, Bartimeo ciego y pobre, sentado sobre en el suelo, la “fuera” del camino, no pide más que compasión. No le importa el dinero, ni ambiciona el poder de la tierra, ni le preocupan las posibles estructuras de honor.

Los que buscan dinero y poder, rodean a Jesús como GUARDAESPALDAS que definen lo que es bueno y malo para él, quieren acallar al ciego, impidiéndole que grite.

Se ha creado en torno a Jesús un  “círculo” de cortesanos que se creen con derecho para decidir lo que debe escuchar y hacer (cf.10,13-16). Cuando alguien goza de dinero o fortuna le rodean de inmediato aduladores y aprovechados. Es evidente que Marcos ha descubierto ese peligro en la iglesia de su tiempo.

Pero Jesús rompe ese círculo, llamando al ciego y dialogando con él.

El ciego no pide dinero ni poder, simplemente quiere vivir en plenitud. Jesús acepta y valora su fe. No le impone nada, no le fija condiciones. Pero el ciego curado, en vez de irse, toma el camino de Jesús y le sigue, subiendo con él hacia Jerusalén (10,52). Ya había abandonado el manto (toda su riqueza) al escuchar la llamada (10, 50). Ahora sin manto, le sigue en el ascenso de su muerte.

Frente al Señor de la “gloria” de los zebedeos, ha confesado este ciego su fe en el Hijo de David “misericordioso”, que no se sienta en trono alguno, ni quiere imponerse sobre nadie. Simplemente quiere ver para encontrar el camino mesiánico y seguirlo con Jesús. Este es el verdadero discípulo, hombre que funda su deseo en el poder de la misericordia transformante que nos hace capaces de entregar la vida con Jesús, para los otros.

 

P. Juan Manuel González

 

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Última modificación: 12 de November de 2007