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PABLO, ¿CONSERVADOR?La historia de la esclavitud es muy compleja. En el mundo griego del tiempo de Homero como en la Roma antigua, los esclavos y servidores constituyen la “casa” regida por el jefe de familia. Fueron las guerras de conquista las que desarrollaron la esclavitud, arruinando al mismo tiempo la clase de los pequeños campesinos. Para Aristóteles, que en este punto desarrolla las ideas comunes de su época, el esclavo es una especie de INSTRUMENTO ANIMADO (= capital con alma). El esclavo ha nacido para la servidumbre lo mismo que el ciudadano para la libertad. En Roma es donde fue peor la condición de los esclavos. En la época de Pablo había varias categorías de esclavos. 1. Los que trabajaban en las grandes factorías del campo, en las minas o en las obras públicas eran los que se encontraban en peor situación. 2. Los “esclavos públicos”, “funcionarios” de la ciudad o del emperador, estaban destinados a los más variados menesteres, desde los cargos meramente administrativos hasta los otros trabajos más pesados como el mantenimiento de los baños públicos y de los acueductos. Podían dejar en herencia hasta las dos terceras partes de su peculio (= ahorro). 3. La situación de los “esclavos domésticos” dependía mucho del humor de sus dueños y de sus tareas. Cuando Pablo escribe, los cristianos representan una ínfima minoría en el Imperio. ¿Habría que predicar a los esclavos la rebelión que produjo tremendas represiones durante las guerras anteriores de los esclavos y la rebelión de ESPARTACO? Incluso en Palestina, Pablo podía comprobar la enorme anarquía a la que había llevado la propaganda ZELOTE por la liberación del país. ¿Había llegado la hora de lanzar un movimiento que, para la gente extraña, se confundiría más o menos con el zelotismo? Pablo enseña que en Cristo caen las antiguas diferencias: “Aquí no hay más griego ni judío.., esclavo ni libre” (Gal.3,28). Unos y otros tienen los mismos derechos y los mismos deberes. Los esclavos tienen que considerarse “libertos del Señor” mientras que los hombres libres deben juzgarse “esclavos de Cristo” (1 Cor 7,22). Si un esclavo puede obtener su emancipación que se aproveche de ella; éste parece ser el sentido de 1 Cor 7,21. Lo que Pablo más desearía es que los amos estuvieran dispuestos a liberar a sus esclavos, pero en este terreno lo que más le preocupa es formar las conciencias (cf. Flm. 8.14. 17-21) no dictar órdenes. Al revelar a los esclavos la dignidad de su vida, una vida de liberados en Cristo, el apóstol ponía el principio que en adelante habría de transformar la condición servil. Tomado de los apuntes de clase sobre Pablo de Parresía |
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